¿Te ha pasado que abres la nevera sin hambre, solo por aburrimiento o nervios? La ansiedad por comer es una de las mayores barreras cuando queremos perder peso o simplemente llevar una alimentación más saludable.
Y no es solo cuestión de voluntad: tiene un componente más psicológico que fisiológico, especialmente en personas que no están acostumbradas a seguir un plan alimenticio. Por eso, en este artículo te damos 10 trucos prácticos para evitar o sobrellevar esos ataques de ansiedad. Toma nota.
- HAZ LA COMPRA CON EL ESTÓMAGO LLENO
Ve al supermercado después de comer y cíñete a una lista cerrada. Así te aseguras de que los productos que no deberían entrar en tu cocina tampoco entren en tu cuerpo.
Además, imagina que te da un ataque de ansiedad y lo único que hay en tu despensa son verduras, frutas o pescados. Poca gente se hace una ensalada en medio de un ataque; es mucho más fácil atacar la caja de rosquillas si está ahí.
- EL COMODÍN DE LOS HIJOS PEQUEÑOS (CUIDADO)
«Es que los niños necesitan galletas, zumos…» Esa es una excusa recurrente, pero los alimentos que no deberíamos comer ni adultos ni niños son los mismos, más allá de un consumo ocasional.
El problema es que, en las sociedades desarrolladas, la obesidad infantil no para de crecer. Si acostumbramos a los pequeños desde la cuna a comer saludable, evitaremos que de adultos tengan una mala relación con la comida.
- SIRVE LA COMIDA EN UNA BANDEJA
Prepara toda tu ración en una bandeja y aléjate de la cocina. Es un truco sencillo pero muy efectivo para no seguir picoteando después de terminar.
- CEPÍLLATE LOS DIENTES AL TERMINAR
Nada más comer, cepíllate los dientes. Esa sensación de frescor y el sabor a menta te quitarán las ganas de seguir comiendo.
- BEBE UN VASO DE AGUA ANTES DE COMER
Tomar uno o dos vasos de agua antes de la comida te ayudará a sentirte saciado antes, porque tu estómago ya estará parcialmente lleno.
- MASTICA MÁS DESPACIO
Masticar lentamente no solo mejora la digestión (en la saliva hay enzimas que empiezan a digerir los hidratos), sino que además das tiempo a tu cerebro para que registre la subida de glucosa en sangre y te envíe la señal de saciedad.
Ejemplo típico: cuando en un restaurante se retrasan entre el primero y el segundo plato, al llegar el segundo ya no tenemos hambre, pero como lo hemos pedido, nos lo comemos. Y luego el postre.
- CHICLES (CON MODERACIÓN)
Masticar chicle puede engañar a tu cerebro y reducir la ansiedad. La pega: algunos edulcorantes producen flatulencias. Úsalo con medida.
- MANTÉN LA MENTE OCUPADA
El aburrimiento y la apatía son grandes enemigos. Busca un hobby, un libro, una serie o sal a pasear. Mantener la mente distraída es de lo más eficaz para no ir a la cocina a picar sin hambre.
- FÍJATE EN LOS PEQUEÑOS PROGRESOS
La motivación se alimenta de los detalles: notar que te sientes menos hinchado, que te caben mejor unos pantalones. Esos pequeños logros diarios son los que realmente mantienen el rumbo.
- NO ESPERES RESULTADOS MILAGROSOS
En conclusión: no esperes ver grandes cambios en pocos días. La pérdida de peso saludable es un proceso lento, y la ansiedad no se elimina de la noche a la mañana. Ten paciencia y sé constante.
SUPLEMENTOS QUE PUEDEN AYUDAR (OPCIONALES)
Además de estos trucos, hay compuestos naturales que pueden apoyar el control del apetito y la ansiedad. No son medicamentos y no necesitan receta, pero consúltalos siempre con un profesional.
- Caseína: proteína de liberación lenta que mantiene la saciedad más tiempo.
- Ashwagandha (Withania somnifera): planta usada desde hace milenios en la medicina tradicional para reducir el estrés y la ansiedad.
- Picolinato de cromo: ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en sangre, reduciendo el apetito entre horas.
- GABA (ácido gamma-aminobutírico): neurotransmisor que regula los impulsos nerviosos, aportando calma y serenidad sin somnolencia.